Corleone no era bueno poniendo sus sentimientos en palabras; ni siquiera sabía cómo hacerlo. En su familia nunca se había hablado de sentimientos. De logros, de deberes, de orgullo, eso sí; pero no de emociones. Sin embargo, estaba dispuesto a intentarlo por Caterine. Y aquello, en sí mismo, ya era una señal de cuán importante se estaba volviendo ella para él.
—Con Greta todo era demasiado fácil —empezó diciendo—. Sin embargo, cuando te conocí, todo se puso de cabeza. Despertaste en mí sentimie