Greta tardó unos minutos en recomponerse. Esa historia de la abstinencia se le estaba haciendo cada vez más difícil. Deseaba a Gino con una intensidad que a veces le resultaba difícil controlar. Nunca había sido alguien que pensara demasiado en el sexo—de hecho, siempre creyó que podía vivir perfectamente sin él—, pero desde que Gino apareció en su vida, su cuerpo parecía tener otras ideas.
Suspiró y terminó de arreglarse antes de salir al exterior.
Encontró a Gino recostado en una de las hamac