Greta se bajó del auto y le dedicó una sonrisa amable a su conductor. Aquel hombre de mediana edad, de gesto sereno y mirada atenta, llevaba apenas un par de días trabajando para ella como conductor y guardaespaldas. Sin embargo, su presencia no le resultaba incómoda. Tal vez porque, a pesar de no haber tenido antes a alguien asignado exclusivamente a su seguridad, había crecido rodeada de personas a su servicio.
La casa de sus padres estaba siempre llena de empleados que rondaban atentos a cad