Greta avanzó con seguridad hasta uno de los sofás vacíos y se acomodó en él, recogiendo las piernas. Sabía que Gino aún la observaba. Podía sentir el calor de su mirada como una caricia invisible deslizándose por su piel.
Tal vez debería haber elegido algo más recatado para ponerse, pero lo cierto era que todo su repertorio de pijamas era igual de provocador… o incluso peor. Siempre había tenido una debilidad por la ropa que la hacía sentirse sexy, en especial cuando se trataban de prendas inte