—Te confieso que estoy tan azorada y sorprendida de que un hombre como él se haya molestado en venir por mí y me mire como lo hace.
—No deberías. Eres una mujer preciosa, mucho más que cualquiera de esas que estaban anoche, te lo puedo asegurar. Te has acostumbrado a infravalorarte y te has creído el discurso que algunos imbéciles, tu ex incluido y tu jefe actual, te han tirado encima. ¿Te gusta este hombre?
—¡Claro que sí! Es impresionante. Es un hombre formidable, atractivo, te juro que por u