—¡Estás espectacular, Sharon! No hay otra expresión para definirte. Seré un hombre muy envidiado hoy.
—Gracias. Tú también te ves bien— <<Más que bien. Supremo. Comestible>>, farfulló en su cabeza.
Su contextura musculosa destacaba en el pantalón de tela oscuro, que se pegaba a sus muslos y a su trasero de un modo que daba envidia. Su camisa a cuadros destacaba sus ojos.
—Y si estoy bien dependerá del sitio al que me lleves—contestó ella preocupada— No me dijiste adónde vamos y no supe bien cóm