MILO
Habían transcurrido dos largos y solitarios meses. Cinco desde que había tocado por última vez a Regina. Su vida se había precipitado por un largo tobogán de nostalgia y tristeza, de solitarias noches y fines de semana y no había forma de que los encuentros con sus hermanos lo mejoraran, a pesar de que se notaba que estaban inquietos por él e intentaban distraerlo. Ni siquiera era factible que otra mujer pudiera aliviar esa constante necesidad fisica que sus fantasías y sus recuerdos alime