—Claramente no, no estaría tan desgarrada. Milo no ha dicho que me ama ni que quiere volver conmigo. Simplemente me extraña, extraña la pasión que compartimos, la cama—se sonrojó al reconocerlo, pero Tina rodó los ojos.
—Tengo la mayoría de edad y no soy lerda, aunque te comportes como si estuviera en el kínder. Sé lo que es la piel entre dos personas.
—Hay mucho, mucho de eso entre nosotros—reconoció—. Pero para mí, es más. Él dice que desea verme. Sé que lo que desea es tener sexo.
—Lo estás