CAPITULO 11 No muerdas esa carnada.
Beatrice era el ama de llaves, una institución dentro de la casa y algo así como el alma de esa mansión pomposa. Era la mujer que en realidad les había criado, brindándoles amor y contención cuando las largas ausencias de sus padres, siempre en viajes de negocios o placer, se hacían sentir en la vida de los cinco hermanos. La que curó sus raspones, enjugó sus lágrimas, escuchó sus maldiciones y les abrigó cuando la violencia se hacía dura y marcaba a todos. ¿Qué hubiera sido de ellos sin Beatri