Mundo ficciónIniciar sesiónEl personal médico pasaba por el pasillo, todos asombrados de ver a Lorenzo aquí. El solo venía a urgencias si necesitaban su apoyo en algún caso complicado. Era casi como un fantasma, son pocas las veces que su rostro se mostraba.
Él era frío y arrogante, su aura es oscura como su cabello, barba y ojos. Su piel trigueña se mezclaba muy bien. Cuerpo grande y altura de al menos 1.93 cm lo hacía más aterrador. El al igual que su hermano vestía de traje, con la única diferencia que siempre usaba colores oscuros.
-Responda doctora Rosales. - Vi como cruzó sus brazos, su mirada era una burla así mi situación. -
-Los problemas personales no afectan mi responsabilidad laboral, Doctor. - Respondí con firmeza. - Pero mis piernas comenzaban a temblar, no iba ser capaz de superar esta decepción. -
-Bien. - fue lo único que se limitó a responder, mi celular voy a sonar, yo lo tomé con rapidez, quería desviar la tensión del momento. Al verificar era Jake, enviaba una fotografía de lencería roja, mencionaba que esta noche quería que bailara con ella puesta. -
-Veo que acepto su papel. - mencionó Lorenzo, yo iba a responderle, pero solo vi como su espalda abandonaba el pasillo. Definitivamente había quedado como la amante de Jake.
- ¡Maldición! - me dije frustrada. -
Llegue al laboratorio, le pedí a la auxiliar que me realizara los exámenes de chequeo. Ella sin pregunta alguna los realizó, mencionó que el día de mañana me entregaría los resultados.
Decir que me dedique a trabajar el resto del día es mentira, no podía concentrarme así que hice papeleo, el trabajo que todos odiamos pero que debemos cumplir.
Sobre las nueve de la noche salí de turno, tomé mi maleta y las llaves del auto. Estaba agotada y no precisamente a nivel físico, si no mental.
En mi celular había un mensaje de Jake, mencionaba que estaba en el departamento. Pedía que no tardara. Apreté mis puños con fuerza al punto que comenzó a sangrar. Debía hacerlo, de no ser así me arruinaría.
Me dirigí al auto, puse la ruta que tenía grabada como mi segundo hogar y me dirigí justo a mi verdugo. Por el camino pensaba una y otra vez la manera de salir de esta situación. Pero por más que lo hacía, no encontraba una.
Yo era una mujer sin familia, sin dinero, ninguna herencia, era solo yo contra el mundo.
- “Laura quiero que me veas como tu hermana”. - las palabras de Carmen llegaron a mí. Fueron mencionadas el día que se mudó a vivir conmigo. Ella una hija de padres acaudalados, quería vivir una experiencia, así que se mudó a mi departamento de alquiler. Yo la veía como una amiga, esa con la que compartía toda mi vida. Incluso sin pensarlo, también mi novio. -
El edificio Luxury estaba frente a mí, he venido tantas veces que el personal de servicio me conoce muy bien. Siempre son amables al saludarme. Dejo mi auto estacionado y bajo con la brisa helada de la noche.
El portero me abre la puerta con su saludo, la recepcionista también saluda mientras me acerco al ascensor. En ese momento me surge una pregunta ¿acaso ellos saben la verdad? Habrán visto desfilar un sin fin de mujeres en este lugar y lo ocultaron.
Piso 12, ese era mi destino, un frío recorría mi cuerpo, aquí venía cada noche emocionada porque me encontraría con el amor de mi vida. Hoy me revolvía el estómago de solo pensarlo.
Las puertas se abrieron, la música estaba en un nivel bajo, el olor a salsa carbonara se sentía. Al fondo la voz de Jake, cantaba con toda tranquilidad.
Yo caminaba a paso lento, me debatía si hablar con él o salir a correr. Me largaría de la ciudad, comenzaría de nuevo.
- ¡Princesa aquí estás! - mencionó dejando la cuchara en el mesón. Vestía solo con un pantalón negro y camisa blanca con sus mangas recogidas. Dos botones sueltos en el pecho que deja ver su piel bronceada. -
-No sé qué hago aquí. - mencioné
-Ven amor, vamos a cenar. - mencionó tomando mi bolso, lo puso sobre un mueble y volvió para besarme. -
Yo me retiré de él, no quería que me tocara, él lo noto y me tomó del brazo a la fuerza. Volvió a besarme esta vez hasta casi romper mis labios.
-He preparado tu pasta favorita así que siéntate a comer. - Su voz gruesa se mezclaba con el enojo que sentía, su mirada poco expresiva me causaba miedo. -
Me senté en la mesa, Jake trajo mi plato, efectivamente este era mi comida favorita, la habíamos comido tantas veces en cada celebración. Pero hoy me parecía la más asquerosa del mundo.
-No tengo hambre. - mencioné retirando el plato. -
-Lo preparé con amor para ti ¡cómetelo! - gritó Jake golpeando la mesa. -
Tomé el tenedor con nervios, mientras mis lágrimas salían ingerí la pasta. Jake hablaba de su día en el hospital, también de sus pacientes. Eran las conversaciones habituales que teníamos. Yo por mi lado me quedé en silencio mientras lloraba.
-Ya comiste suficiente, ve a tomar una ducha y vístete para esta noche. - mencionó retirando mi plato, yo seguía sentada hasta que lo escuché gritar de nuevo. -
- ¡Ve a alistarte! - me levanté y corrí a la habitación, sobre la cama había un conjunto rojo de ropa interior, la misma que estaba en la imagen enviada. Pasé al baño, me duché y retiré toda impureza de mi cuerpo. Me vestí como él quería y me paré de frente al espejo. Recuerdo ver mi cuerpo cientos de veces en este espejo, me revisaba una y otra vez, quería verme bella para Jake. -
-Ahí está mi princesa. - mencionó entrando a la habitación. Se hizo en mi espalda y comenzó a besarme.
Me dio la vuelta para detallarme por completo, sus manos rozaban mi pie expuesta, el traje cubría lo básico dejándome vulnerable ante su mirada depredadora.
-Vamos a la cama princesa, muero por estar dentro de ti. - susurro en mi oído, me levanto en sus brazos y me lanzo con fuerza en sus sábanas blanca. Él se desvestía mientras se relamía los labios, lo escucha decir cosas obscenas mientras detallaba mi cuerpo. En otra ocasión esto me excitaba, hoy me repugnaba. -
Se subió en mí y siguió con sus besos, yo no puedo aguantar más y comencé a llorar, supliqué que no lo hiciera, pero estaba lejos de recibir piedad.
Jake me dio una fuerte bofetada que hizo que mi labio sangrara. Después como si algo se apoderaba de su cuerpo y alma, abusó de mí, lo hizo una y otra vez. Si me resistía me golpeaba o ejercía fuerza en mi cuello hasta casi perder el conocimiento. Al final se ducho, él se marcharía.
-Siempre serás mi favorita Laura, no me gusta golpearte, pero hoy te lo ganaste. - mencionó tocando mi mejilla. Mi rostro estaba rojo por sus golpes, mis lágrimas seguían saliendo. - el me besó la frente, mencionó que nos veríamos pronto.
Hoy no solo había sido degradada como mujer, también había sido humillada y golpeada, todo tipo de maltrato hacia la mujer lo recibí esta noche.
Con la poca fuerza que tenía tomé mi celular, busqué el número desconocido y escribí solo una frase. “Acepto ser su esposa”.







