El camino a casa me tomaría al menos treinta minutos, pero ya había pasado alrededor de dos horas y aún no llegaba, es más, ni siquiera sabía dónde estaba.Solo daba vueltas a las calles sin un rumbo fijo, quizás no quería llegar a ese lugar, el mismo que compartí con Carmen por un tiempo.Mi celular no paraba de sonar, en la pantalla se reflejaba un corazón, solo así había grabado su número, no quería que descubrieran que tenía un amorío con Jake.Mensajes y más mensajes llegaban, pronto mi buzón estaría lleno, así que decidí apagarlo, no quería escucharlo hoy. Ninguna excusa sería válida en este momento, él se casaría con mi mejor amiga. Carmen Sandoval, la misma que por tantas noches me acompañó, esa que juro que seríamos amigas para toda la vida. Por fin llegué, dejé el auto en la cochera y caminé hacia mi departamento, las llaves en las manos sonaban al golpearse por mi temblor involuntario, me sentía morir, de eso estaba segura. Abrí la puerta, mis ojos recorrieron rápidamente
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