Era luna nueva, la contemplaba desde el balcón de su habitación. No solo a la luna, tambien a las estrellas. Con el más grande anhelo de ver a su hermana y a su madre regresar.
—Espero que mi hermana cumpla su promesa. Quiero que estén el parto de nuestro hijo.
—Lo estaran. —León le susurro al instante. Este no paraba de acariciar su vientre.
—Tengo miedo que no las dejen venir.
—Confia en tu hermana. Será ladina... fashion. Pero es muy inteligente.
—¡Sí! —Le contesto con ánimo. —