Hasta luego...hermana.
Por el destello de fuego en su muñeca, no se derrumbó.
—El está vivo. —Susurro con una chispa de felicidad. De no ser un fenómeno hasta hubiera llorado, aun sus lágrimas fueran evaporadas al instante por el fuego en sus entrañas.
—¡No es, él! —La nueva información de su hermana no le fue de sorpresa. El estaba vivo y hasta sentía que podía olerlo.
—¡Mí Sol!. —Apenas escucho esa voz traspasar sus sentidos. Todo se le agitaba.
Levanto la vista, lo enfocó...su marca también estaba ilumidanada. V