Solo los gritos de una bestia que sobrevolaba el castillo se escuchaba, desde que despertó con la mirada de su padre sobre ella.
Pasadas muchas horas y con visible oscuridad...el clamor seguía, pero la ausencia del demonio estaba intacta...no había vuelto, incluso aquellos que dejo para cuidarla también se marcharon definitivamente luego de dejarle la cena y hacerle un gesto de obediencia sutil.
En esa soledad solo le quedó abrir una de las ventanas y observar lo que parecía un abismo.
—Necesi