No fue una percepción nueva, fue un reconocimiento tardío, como si aquello que ahora empezaba a sentirse hubiera estado presente desde el inicio, oculto bajo capas de interpretación demasiado limitadas para alcanzarlo, y mientras esa certeza se expandía dentro de mí, lenta pero implacable, entendí que todo lo que habíamos llamado anomalía, ruptura, emergencia… no eran más que efectos secundarios de algo mucho más profundo, algo que no había aparecido con nosotros, sino que había sido expuesto p