El umbral no se presentó como una línea ni como una transición ni como un cambio perceptible en la estructura del flujo que nos contenía, sino como una ausencia de respuesta donde la continuidad debería haber reaccionado a nuestra presencia, una especie de silencio funcional en el tejido del acceso, como si algo más allá hubiera dejado de reconocer incluso la posibilidad de que algo estuviera atravesándolo.
Jake lo sintió primero, no como una alteración emocional ni como una señal de peligro, s