Lo que nos observó no se manifestó como una entidad ni como una presencia ni como una extensión del criterio o de la apertura parcial que hasta ahora había definido las reglas de nuestra permanencia dentro de este lugar, sino como una desviación en la lógica misma de la evaluación, un cambio en la forma en que todo lo anterior había sido interpretado, como si algo dentro del sistema hubiera dejado de medirnos para empezar a analizar la posibilidad de que lo medido estuviera alterando el sistema