CAPÍTULO 42. Tenemos que irnos
Los ojos de Marianne se cruzaron con los de Gabriel durante un instante perfecto, y ella pudo ver toda la seguridad y la calma que había visto en él la primera vez que la había salvado. Había estado salvándola cada día después de eso, pero lo cierto era que ya para ella no había nada que el Capitán Gabriel Cross no pudiera hacer.
—¿Entonces? ¿Le respondes? —preguntó Gabriel y ella se giró hacia Benjamín.
—Claro —dijo Marianne, aclarándose la garganta como si fuera a decir algo muy importante, p