CAPÍTULO 25. Un expediente censurado
La cara del asistente del Ministro era digna de un poema cuando vio al guardaespaldas llegar con Benjamín en ese estado.
—¡¿Qué le pasó al hijo del Ministro?! ¿¡Por qué lo traes así!?
—Deja de hacer escándalo, hay más médicos que pacientes en esta casa. Que lo curen y ya —rezongó Gabriel avanzando hacia el salón.
—¡¿Y esto qué significa…?! —exclamó el Ministro Moore, que se había levantado en contra de todas las indicaciones de los médicos—. ¿Quién…?
Gabriel tiró a Benjamín sobre una silla con