El whisky quemaba en mi garganta, pero no tanto como la imagen que no podía borrar de mi mente. Camila y Julián. Solos. En mi territorio.
Arrojé el vaso contra la pared de mi despacho. Los cristales estallaron como mis pensamientos. Fragmentados. Filosos. Letales.
Había regresado antes de lo previsto de Sinaloa. El acuerdo con los colombianos se había cerrado en tiempo récord, y yo solo quería volver a casa. A ella. Pero al llegar, Rodrigo me informó que Camila había estado con Julián en el jar