— Estás muy contenta… ¿Se puede saber por qué?
— No. — le respondí a secas.
— ¿Será porque estás llegando temprano a clases? — supuso en voz alta haciéndome parar abruptamente el paso para quedarme mirándolo frente a frente de forma extrañada. Sabía que diría algo que me cambiaría el humor rotundamente. — Sería una pena si te retrasaras más de la cuenta…— terminó riéndose entre dientes logrando que se me helara la sangre por un segundo.
— ¿No tienes a nadie más para ir a molestar? — lo desafié