— Quería disculparme por molestarte durante la cena la otra noche. Además, quería agradecerte por quedarte en la clase de deportes para ser mi compañera.
— No tienes de qué preocuparte— le dije y con esa simple frase logré que finalmente me mirara a los ojos. —. La verdad es que soy yo la que se tiene que disculpar. Me comporté como una niña caprichosa durante la cena. No es propio de mí tratar así a los demás, lamento si te hice sentir mal.
— Sol… yo… gracias.
— Este mundo es nuevo para mí, Gu