Mundo de ficçãoIniciar sessãoA medida que avanzaba en la lectura no podía creer lo que estaba leyendo. Cuando tocó el timbre aún seguía compenetrada en la lectura, a tal punto que cuando escuché que me hablaban de cerca salté del susto.
— Puedes conservarlo.
— Oh… no, no. Te agradezco, pero no. Es tuyo.







