La primera en marcharse fue Guille, quien seis y media ya la estaban esperando en un auto muy lujoso afuera del instituto. La despedí en la entrada y me quedé mirando cómo se alejaba velozmente sin siquiera hacer un mínimo sonido.
Fui a la cocina para preparar el desayuno, pero para mi suerte me encontré en la cocina con Mark, con quien me quedé conversando mientras él trabaja muy concentrado.
— Me he demorado pero al fin está listo, señorita. — dijo cortésmente.
— ¿Eh? — le pregunté al no ente