Capítulo 40

Su piel de porcelana, sus ojos brillantes y su cabellera perfectamente peinada… no me cabían dudas de que era una nocturna. Pero su comportamiento me decía lo contrario. La forma en que expuso su vulnerabilidad frente a mí me dejó pensando.

— Veo que conociste a Guillermina. — se acercó a nosotros el muchacho de la parada del colectivo.

— Izán, ella es mi compañera. — le comentó muy tranquila a aquel chupasangre.

Él me volvió a mirar algo sorprendido y casi con una risita de picardía preguntó s
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