Le pregunté a Carlos:
—Hace días que no veo a Camila. Como la mordió una serpiente, ¿está mejor?
—¿Y ahora resulta que te preocupas por ella? —dijo con sarcasmo.
Sonreí y dije:
—Te equivocas. Solo quiero saber si ya se murió.
—Aurora…
Ahí estaba: apenas decía algo malo de Camila, se molestaba de inmediato.
Le dije en tono burlón:
—Tan frágil como es, y encima la muerde una serpiente, ¿y tú no te quedaste a cuidarla día y noche en el hospital? Eres un inútil, no sirves para nada como pareja.
La p