Ese grito fue mucho más exagerado que el de Valerie ese día, tanto que asustó a todos los presentes.
La gente corrió de inmediato hacia el vestuario.
Yo, fingiendo sorpresa, le pregunté a Samuel:
—¿Qué pasó allá? ¿Vamos a ver?
Samuel no mostró ni una pizca de interés:
—Yo no voy.
Dicho esto, señaló una parte del guion y continuó comentando conmigo:
—Justo aquí, creo que la psicología de la escena podría reforzarse un poco. Además, la protagonista aquí...
Este Samuel de verdad es un obsesionado c