Me dio entre risa y rabia. En ese instante, Carlos también debía estar convencido de que fui yo la que metió la serpiente en el armario de Camila.
En realidad, cuando apareció la serpiente en el armario de Valerie, él también debió sospechar que fue Camila la que la puso.
Pero decidió hacerse el sordo y, como siempre, proteger a Camila.
Yo, fingiendo inocencia y lástima, le dije:
—Carlos, yo solo me preocupé cuando la vi mordida por la serpiente. Me puse con nervios y temí por ella. ¿Era necesar