Llegué apresurada al salón privado que Samuel había reservado.
Samuel ya estaba allí, revisando el guion.
El restaurante que eligió tenía una decoración de estilo chino, y el salón estaba decorado de forma fresca y elegante.
Cuando me vio entrar, se levantó y me sonrió:
—Aurora, llegaste.
Asentí, corrí una silla y me senté. Con tono de disculpa le dije:
—Había un poco de tráfico en el camino, perdón por hacerlo esperar.
—Está bien, yo también llegué hace un momento.
Dijo esto y enseguida ordenó