La primera en entrar fue Camila, con toda la pinta de venir a atraparme en una supuesta infidelidad.
Detrás de ella, entraron los demás: Carlos, Alan, Valerie y... Mateo.
Vaya, ninguno faltó.
Mateo parecía haber sido arrastrado por Alan, que lo sujetaba del brazo. Su cara estaba llena de disgusto.
Valerie, en cambio, miraba con curiosidad el salón.
Carlos sujetaba el brazo de Camila, como si quisiera detenerla de hacer una locura.
Pero Camila no le prestó atención. Con los ojos brillando de sorp