—Mateo...
Cuando escuché esa voz, una oleada de furia y odio me recorrió todo el cuerpo.
Giré la cabeza y, como imaginaba, vi a Camila caminando hacia nosotros.
A su lado venían varios asistentes y unas personas con uniformes de un orfanato.
Camila llevaba de la mano a dos niños, y los demás adultos también guiaban a uno o dos cada uno.
Qué ironía.
¿Así que ahora Camila utilizaba el orfanato como parte de su imagen de mujer bondadosa?
Con razón Carlos pensaba que ella adoraba a los niños y que j