Capítulo 793
Mateo forzó una sonrisa hacia su hija, pero se veía tan incómoda que mejor no la hubiera hecho.

Y claro, Embi no sintió nada de cariño paterno en eso.

Con sus manitas regordetas se aferró a la ropa de Javier y dijo:

—Yo solo quiero ir contigo. Mejor espero a que seas tú el que me lleve.

De inmediato, Mateo respiró hondo, tratando de contener toda su rabia.

Alan lo notó y enseguida intervino, sonriendo hacia la niña:

—¡Ay, tampoco tiene que ser solo con Javier! Yo también estoy libre, la próxima
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