—De verdad me equivoqué contigo. Yo pensaba que tú y Valerie harían buena pareja, pero ahora veo que no te lo mereces… —le dije con rabia.
—Sí, no me lo merezco. Pero tu hermano sí, Carlos sí. ¿Contenta? —Alan me gritó de repente, dejándome impactada.
—¿Qué tiene que ver Carlos en esto?
Alan respondió, como burlándose de sí mismo:
—¿No lo sabes? Anoche, cuando estaba conmigo en la cama, se la pasó gritando “Carlos, Carlos”.
—¿Qué?
—Sí, una y otra vez, Carlos… —de repente, le dio una patada a la