Valerie estaba desesperada.
Me miró con los ojos llenos de angustia y hasta culpa.
Yo solo le devolví una sonrisa, tratando de calmarla.
Debía hacer cualquier cosa menos acercármeles, porque entonces Alan estaría aún más convencido de que los niños eran de Mateo.
¡Ay!
Jamás pensé que el candidato de Valerie terminaría siendo Alan.
El mundo es demasiado pequeño.
Alan ya no le prestó más atención a Valerie.
Sujetó los hombros de Embi y le dijo con seriedad:
—Niño, tienes que decirme la verdad, ¿el