De la rabia, Alan y Valerie sacudieron sus teléfonos antes de colgar, y luego se quedaron mirándose.
Al final fue Luki el que rompió el silencio:
—Ustedes dos están solteros, y encima sus mamás los presionan para que encuentren pareja. Entonces, ¿por qué no se hacen novios y ya? ¡Sería perfecto!
Mientras lo decía, abrió mucho sus ojitos brillantes, mirando con toda la inocencia al par de enemigos, con su carita llena de confusión.
Yo casi me muero de la risa. ¡Qué bien dicho, hijo mío! Hasta son