—¿Qué significa “bueno”? ¡Dios mío! ¿No entendiste lo que dije? Te estoy diciendo que tienes hijos, ¡hijos! ¡Tienes hijos! ¿No te sorprende? ¿No te emociona?
—¿Cómo que otra vez “bueno”? ¿De verdad no te emocionas ni un poco? ¿O es que no me crees? ¡Yo lo vi con mis propios ojos, vi a tus hijos! Son igualitos a ti, sobre todo la niña, es como una versión en miniatura tuya.
—¡Oye! ¿Por qué me respondes así?
—¡No cuelgues! ¡Aún no termino! No me cuelgues… Oye, no es posible que te quedes tan tranq