En ese instante, una voz conocida me llamó desde atrás.
El corazón me pegó un salto.
¿Era Carlos? ¿También venía a la fiesta?
Valerie miró hacia atrás y su cara se puso seria de inmediato.
Si veía a Carlos, no habría reaccionado así, a menos que... Camila también estuviera ahí.
Me giré y, sí, vi a Carlos y a Camila acercándose a mí.
Carlos apartó la mano de Camila, que iba colgada de su brazo, y vino rápido hacia mí. Me tomó de los hombros, tenía los ojos rojos y me miró fijo.
—Aurora, ¿eres tú?