Asentí de inmediato.
—Sí, voy a quedarme a vivir aquí, siempre voy a estar contigo, mamá.
—Después... después... —mamá me abrazó y murmuró, con una tristeza y desesperanza que me llegaron hasta el alma.
Me sentí muy angustiada, con miedo de que pudiera cometer alguna locura.
—Mamá, aún nos tienes a mí y a Carlos, siempre vamos a estar contigo. Tienes que cuidarte, Carlos se va a casar con la mujer que ama, y entonces te dará un nietecito para que lo consientas y lo mimes.
—Sí... —mamá sonrió ent