Después de un rato, volvió a hablar, ahora con un tono más suave:
—Entonces, ¿qué necesitas para retirar la denuncia?
Mateo se le rio en la cara, sin responder.
La madrastra rápido le preguntó:
—¡Di algo! ¿Es dinero lo que quieres? A ver, di un número.
—¿Dinero? —Mateo la miró con desprecio.
—¿Acaso crees que tienes más dinero que yo?
—¡Maldito…! —La madrastra de Mateo se quedó sin palabras.
Yo, callada y con el corazón lleno de pena, solo agaché la cabeza mientras le aplicaba pomada a las heri