Mateo estaba en el área de análisis de sangre esperando los resultados.
Yo, por mi parte, seguí las indicaciones del médico y fui al mismo lugar para hacerme los exámenes.
Pero, justo al cruzar la puerta del laboratorio, me topé de frente con él.
Al verlo, reaccioné por impulso: me giré y salí corriendo.
No sabía por qué huía, solo sentía una incomodidad profunda en mi pecho.
Y además, después de aquella noche en la que le rogué estar conmigo, encontrarme con él ahora me hacía sentir aún más inc