Capítulo 1871
Ricardo sonrió y asintió.

—Bien.

Mateo salió rápido. Aun así, seguía sintiendo la mirada de Ricardo clavada en la espalda, quemándolo.

Como no podía entender qué estaba pensando Ricardo, tampoco se atrevía a hablar con él de frente. Era mejor así por ahora: ir paso a paso y ver qué demonios quería hacer Ricardo.

***

Yo no sabía qué diablos había pasado, pero esa noche no dormí nada bien; tuve una pesadilla tras otra.

En el sueño, unos perros negros gigantes me perseguían para morderme.

Corría pa
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