De repente, Jeison se rio.
Volteó la cabeza despacio hacia mí y en sus ojos se notaba un odio que yo no lograba entender.
—Solo tengo curiosidad —dijo—. ¿No jurabas que amabas a Mateo? Entonces, ¿cómo es que terminaste en la cama con Javier, y hasta te embarazaste de ese bastardo? ¿O es que también te puedes acostar con hombres a los que no amas?
Me molestó y lo miré con rabia, sin poder evitar pensar:
"¿Y a él qué le importa?"
Como mucho, esto era un asunto privado entre Mateo, Javier y yo, y