La casa rodante andaba sin parar, pero iba tan lento que me desesperaba.
A veces, cuando en el camino aparecía algún paisaje impresionante, Jeison ordenaba detenerse y hacía que todos bajaran a armar tiendas al lado del auto, solo para que lo acompañaran a ver la vista.
A mí esos paisajes no me interesaban para nada.
Tenía el corazón lleno de ansiedad y solo quería que la caravana se diera prisa y llegara rápido a la sede del grupo.
Porque solo allí tendría alguna oportunidad de averiguar notici