—Si en serio te hubieras dado cuenta de que estábamos actuando, no te habrías vuelto loca disparándome dardos anestésicos. Si no fuera porque le pedí de inmediato a la señorita Alma que detuviera el juego, ahora mismo ya me habría alcanzado uno. Y entonces, ¿no habría acabado como ese hombre de antes, tirado como un bulto en la parte de atrás de la camioneta? —dijo Waylon.
En efecto, en el convoy también iba una camioneta pequeña. El hombre que recibió el anestésico no podía moverse, así que los