Capítulo 1651
Desesperada, abrí la puerta del auto y me bajé casi cayéndome; apenas di unos pasos, me caí mal al suelo.

—¡No, no... ya llegué, ya llegué...! —grité a todo pulmón.

En ese momento, Camila estaba presionando el cuchillo contra el dedo de Luki; vi clarito cómo la sangre empezaba a salir por debajo del filo. Me lancé hacia ella, fuera de mí, y le supliqué:

—Te lo ruego, no lo lastimes. Ya llegué. Haz conmigo lo que quieras, no me importa. Te lo suplico, no les hagas daño.

Con una sonrisa cruel, Cam
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