Capítulo 1638
Volteé a ver a Carlos y le dije:

—Espérame un momento, dejé el celular en el reservado.

Carlos iba a abrir la puerta del auto.

—Voy yo a buscarlo.

—No hace falta, voy yo.

Mientras hablaba, ya me había dado la vuelta para entrar otra vez al restaurante. Sin embargo, apenas llegué al segundo piso, me quedé paralizada y no pude dar ni un paso más. Una figura muy conocida estaba saliendo de ese salón.

¿Quién más podía ser sino Mateo?

Me quedé mirándolo, inmóvil; el corazón me latía muy fuerte.

Estaba más flaco. Se veía tan serio que parecía una persona completamente distinta, casi como de otro mundo.

Me miró fijo, pero no reaccionó. Esa calma, esa indiferencia absoluta, era la mirada que uno le da a un desconocido.

Cuando se acercó, me puse tensa y el corazón se me aceleró. Pensé si me iba a decir algo. Y si lo hacía, ¿qué me iba a decir? Mientras se acercaba, yo estaba tan nerviosa que hasta me temblaban las manos.

Sin embargo... pasó por mi lado sin parar.

En ese instante, sentí un dol
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