Capítulo 1606
Mateo no dijo nada más; simplemente me abrazó en silencio. No fue sino hasta que el dueño llevó la sopa de mariscos y la pasta a la mesa que él me soltó, aunque se notaba que no quería hacerlo. El dueño nos sonreía y nos decía que la juventud era linda, y que una pareja joven como nosotros se veía muy bien. Sonreí con algo de pena porque Mateo y yo ya llevábamos años de casados; ¿a poco todavía parecíamos una pareja joven? A él, en cambio, parece que le gustó el comentario porque le pidió más co