Capítulo 1602
Sentí un dolor y una culpa muy fuertes en el pecho, tanto que hasta me costaba respirar. Mateo se me quedó mirando fijo cuando vio que no decía nada por un buen rato; buscó mi mano, la sostuvo y me preguntó:

—¿Qué pasa?

—Nada, solo tengo un poquito de frío —le respondí en voz baja.

Mateo me apretó la palma de la mano suavemente y me dijo que las tenía muy frías. Después de eso se quitó la chamarra, me la puso en los hombros y me abrazó contra su pecho.

—¿Tienes hambre? —me preguntó en voz baja.

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Guinea Guevara fYa aburren con lo mismo primero Camila loca sicópata ahora Javier
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