Cuando levanté la vista, me sorprendió encontrarme a Alan frente a mí.
—¿Alan? —pregunté, sin poder creerlo.
Indira también se quedó con la boca abierta.
—¿Tú por qué bajaste?
—Vine a devolverte el celular. Eres demasiado descuidada, lo dejaste en la habitación —dijo Alan mientras le entregaba el teléfono.
Pero cuando me miró, se molestó de inmediato. Él mismo había dicho a mediodía que si yo me atrevía a volver, me iba a dar una paliza; parecía que ahora planeaba exactamente cómo iba a golpearm