Indira estaba tan furiosa que tenía la cara roja; le gritó a Alan con mucha rabia:
—¡Alan, ya vas a ver! Cuando me case con Mateo, lo primero que voy a hacer es pedirle que te despida. ¡Ya estoy harta!
La vi alejarse indignada y, aun así, sentí que no era ni de cerca tan peligrosa como Camila. Camila sabía fingir, sabía actuar y sabía ganarse la lástima de todos los hombres para que la protegieran. Indira, en cambio, no parecía tener ese talento. Claro, en el fondo Camila tenía una inseguridad q